



Contains sulphites
Según cuenta la historia, hace más de cien años el fundador de nuestra bodega, Don Melchor Concha y Toro, escondió una valiosa colección de vinos en su bodega personal protegida por una reja de hierro forjado. Sin embargo, con el tiempo comenzó a notar que las botellas desaparecían misteriosamente. Parecía que su bodega secreta ya no era tan secreta, y que los habitantes del pueblo, al enterarse de sus exquisitos vinos, no podían resistirse a probarlos por sí mismos. Necesitando una nueva forma de proteger su tesoro, Don Melchor recurrió al folclore local. Sabiendo que las supersticiones y los fenómenos sobrenaturales eran temidos por la gente del lugar, difundió el rumor de extraños sucesos nocturnos que solo podían explicarse por un simple hecho: que el diablo habitaba sus bodegas. Alimentada por la imaginación de los lugareños, cada sonido en la bodega—cada eco, sombra y figura—daba fuerza a la historia. Esta es la leyenda cuyo protagonista dio a nuestros vinos un nombre único. Casillero del Diablo: una colección destinada a cruzar fronteras y convertirse en una de las marcas de vino chileno más famosas del mundo.







